El miedo es la señal que nos indica que no tenemos recursos suficientes, o no somos capaces de detectarlos, para afrontar una situación o una amenaza concreta. El miedo nos avisa de que tenemos un problema, nunca es el problema. Como la fiebre cuando estamos enfermos, que nos avisa de que debemos parar para afrontarla.
María tiene 10 años. Ayer, en la montaña, se subió a un lugar del que después no se atrevía a bajar. Sus amigos lo hicieron, pero ella, a pesar de tener la capacidad, sintió que era peligroso y no se atrevía a bajar. Sus amigos la animaban: “va, es muy fácil, todos lo hemos bajado”, pero el miedo de María seguía aumentando. Hasta que se bloqueó. No era capaz de escuchar a nadie ni de moverse. Finalmente, su padre la animó diciéndole que él estaba abajo para cogerla si fuera necesario, pero María ya no podía pensar. Su padre lo entendió, subió hasta donde estaba y la bajó en brazos, explicándole que todos nos podemos bloquear y que cuando esto pasa no somos capaces ni de hacer cosas que en otro momento serían muy sencillas de superar.
El padre evitó juzgar a su hija, porque sabe de lo perjudicial de los mensajes internos que quedan cuando vivimos situaciones similares, de frases como: “eres cobarde, mira a los demás”. Los niños tienen recursos para afrontar el miedo, en la medida que les acompañamos y les ofrecemos oportunidades para atravesarlo. El mensaje que necesitaba María no era “no tengas miedo” sino “sé que tienes miedo, lo haremos juntos hasta que encuentres esos recursos que tienes y que ahora no puedes ver”.
Cuando el miedo nos paraliza, no somos capaces de razonar. Lo podremos superar viviendo el hecho que interpretamos como amenazante, y comprobando así que lo podemos atravesar. Los niños y niñas solo lo pueden hacer acompañados de sus adultos referentes que, sin juzgarles, los acompañarán, hasta que descubran los recursos que les permiten afrontar, sin ayuda, la situación.
Un comentario
Muy interesante! ¿por qué siempre lo asociamos a algo negativo y paralizante? me gustaría que se explicaran también otras emociones y cómo forman parte de nuestro aprendizaje, si la emoción es previa o posterior…